El Jardín de Eierel I y II
Sinopsis:
Las tres razas de elvannai habitaron Eïle en paz durante mucho tiempo, hasta que alguien quiso cumplir su sueño: un mundo en el que todos pudieran controlar los seis elementos. Este era el anhelo de Elennimel, una náelmar que emprendió una búsqueda que a muchos traería dolor. Pues nada le importaría más que obtener poder para alcanzar su meta; ni siquiera las vidas de quienes se opusieran a ella. Nadie podría detenerla por mucho que su propio camino se torciera.
¿En qué afectaría a los elvannai la sombra extendida por Elennimel a lo largo de los años? ¿Cuál era el origen de los miedos de la atormentada Araenla? ¿Qué guiaría al implacable Helvet a través del desierto? ¿Quién amenazaba a aquellos que Narilië más quería?
Todos trataban de hallar respuestas, ignorando que quizá tuvieran el mismo nombre.
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Eierel dio forma a sus pensamientos y así creó un Jardín. Fueron las tres razas de elvannai sus más bellas flores, y recibieron un gran poder. Primero nacieron los erïlnet, capaces de controlar el viento y la luz; luego los náelmar, quienes manipulaban el agua y la tierra; finalmente los udhaulu, con poder sobre el fuego y la oscuridad. Las tres razas vivieron en paz largo tiempo, hasta que alguien quiso cumplir su sueño. Elennimel de los náelmar deseó un mundo mejor donde hubiera libertad para controlar los seis elementos. Así comenzó una búsqueda que a muchos traería dolor, pues tratar de reunir aquellos poderes solo traería caos. ¿Quiénes se mantendrán en pie cuando llegue la tormenta? Elvannai de las Tres Tierras se reunirán, dejando atrás sus propias vidas, sus propias historias, para tratar de impedir que el sueño de Elennimel se cumpla.
El Jardín de Eierel - La cuarta Hija
Sinopsis:
Eïle no volvería a ser el mismo mundo en el que tantas hazañas fueron contadas… y olvidadas. Con la memoria de aquellos años se perdió también un gran poder, y fue reemplazado por desesperación. Los bosques invadieron el hogar de los náelmar y de ellos emergieron los orvorth, criaturas de terror; el desierto de los udhaulu quedó anegado y las sombras de la noche engendraron monstruos a los que no podían vencer. De la Tierra Alta, ninguna nueva llegaba. Los años transcurrieron así como la espera de una sentencia y nadie sabía cómo escapar de tan nefasto destino; excepto Learene. Esta náelmar decía conocer el camino hacia el poder de antaño, y estaba convencida de que despertarlo era la única salvación, a pesar de que ya nadie lo creyera. ¿La llevaría esa senda a donde imaginaba llegar? Mientras tanto, Ulkor recorría el gris desierto en busca de un hogar más allá de la violencia de su raza, de la amenaza en la oscuridad y de los caminos conocidos. Pero la arena que pisaba se precipitaba hacia un destino diferente al anhelado por su corazón. El fin de un tiempo se aproximaba, para bien o para mal; pocos elvannai podrían tratar de decidir cuál.
Hay un lugar en el Norte
Sinopsis:
La huida en busca de una libertad muy diferente a los abusos del corrupto reino de Rósevart termina torciéndose pronto para Deinal, quien solo pretendía refugiarse en las cercanas tierras de los elfos. En su escabroso viaje hallará algo de tanto valor que le hará cambiar de dirección, y será en esa dirección por la que encontrará inesperados y excéntricos compañeros, quienes, por un motivo u otro, caminarán junto a él a través del gran reino del norte. Y lucharán, lucharán para salvarse, para sobrevivir y alcanzar sus metas; lucharán por la libertad de Rósevart, pues la huida de aquel muchacho un tanto cobarde estaba siendo guiada por algo más que sus propios anhelos.
Madre de acero
Sinopsis:
Un elegido por la sangre, por su destino. Un viaje inesperado más allá del hogar. Pero, ¿y si esta no fuera su historia? ¿Y si se tratara del cantar de aquella que quedó atrás? Pues la madre no vería más que un hijo raptado, no habría más que dolor a quien abrazar. Por ello partiría, cruzaría fronteras y desafiaría a cualquiera que se interpusiera entre ella y quien más amaba. Acompañada por valientes guerreras, no importaría que la profecía fuera real o no, ni que aquellos enfrentados por ella provocaran la guerra. Rithian lucharía en nombre de lo único cierto en mitad de un reino perturbado: el amor al hijo del hogar arrancado. Y mientras los dioses contemplaban, solo Athrisona sabía lo que su melodía ocultaba.
Soy el infrahéroe
Sinopsis:
¿Se puede ser un héroe cuando arrastras pesadas cadenas? ¿Puedes salvar a otra persona cuando el mismo pozo te ahoga? David obtendrá un «poder» que le permitirá detectar el sufrimiento de la gente y, aun cargando con la depresión, la ansiedad, la falta de autoestima y la inseguridad, hará cuanto esté en su mano por ayudar. Esto lo llevará a presenciar crueles realidades, monstruos oscuros más dañinos que algunos mitos y, sin embargo, no tan conocidos. Enfrentará amargas situaciones, pero, sobre todo, se enfrentará a sí mismo.
«Soy el infrahéroe» es una novela visceral, una historia cruda. Un libro, por desgracia, basado en el mundo real. Acompaña a David en su lucha, la lucha de muchos, que pocos se atreven a contar.

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